No pocos mexicanos estarán en desacuerdo conmigo, pero el deporte rey de nuestro país es el boxeo, si bien es cierto que la caminata, los clavados, el maratón, el tae kwon do, le han dado algunos sonados triunfos a deportistas nacionales (el futbol fuera de la selección sub 17 que se corono campeona del mundo el balompié solo sirve pa´ puras vergüenzas) ningún otro deporte tiene tanto prestigio internacional y los mejores sueldos en nivel profesional como el pugilismo.
Actualmente rebasando ampliamente el centenar de campeones, México es el segundo país con la mayor cantidad de monarcas en este deporte y en todos los tiempos, solo superados por los Estados Unidos; De la división de los minimoscas hasta la de los welter el protagonismo que asumen los boxeadores mexicanos es innegable, no pocos sueldos rebasan el millón de dólares por evento y las mejores carteleras que se ofrecen en ciudades tan distintas como Las Vegas, Tokio, Londres, Los Angeles, siempre están estelarizadas o sostenidas por púgiles nacionales.
Boxeadores de todas las nacionalidades Filipinos, Cubanos, Armenios, Ingleses, Panameños, Japoneses, Estadounidenses, buscan enfrentarse al boxeo mexicano para encontrar la consagración definitiva, es la prueba de fuego, es el espectáculo a tope, y solo quien logra darlo alcanza los sueldos fabulosos y los grandes programas, así nacieron leyendas como Manny Pacquiao, Floyd Mayweather jr, Vic Darchinyan en la época actual y cientos más en el pasado.
El boxeo profesional está lleno de contrastes, es un deporte de contacto extremo, donde se arriesga en cada combate la integridad física y se requiere una condición física enorme, pero también cuando se ejecutan conforme a las reglas establecidas se aprecia un espectáculo sumamente caballeroso; es un deporte muchas veces manchado por la mafia de las promotores y apuestas, pero a diferencia de la lucha libre donde predomina el espectáculo sobre el deporte, el boxeo cumple y deja un excelente impresión de condición física, técnica, estrategia, determinación, reflejos, etc, reuniendo prácticamente muchos de los requerimientos que protagonizan otros deportes en solo uno.
El boxeo mexicano tiene muchas historias llenas de pasión y dramatismo, reflejan en muchas formas y como ningún otro deporte nuestra sicología, principalmente la capacidad y la creencia individuales (ya que en los juegos de conjunto somos un fiasco), esa soledad interna que después de siglos de la conquista aún no podemos sacudirnos, el coraje contenido de muchas generaciones, las ansias de superación nacional no satisfechas, la bravura natural de nuestros genes, y así es como se tejieron carreras como la de Julio Cesar Chávez, Púas Olivares, Ricardo López Nava, El Terrible Morales, Daniel Zaragoza, Marco Antonio Barrera, Carlos Palomino, entre otros muchos más, cuyas orígenes ascenso y final de sus carreras son autenticas odiseas a la mexicana, que para no errar todas tienen momentos difíciles, que se originan desde el momento mismo de haber nacido en esta tierra.
Alcanzar el reconocimiento mundial en el boxeo profesional ha sido muy difícil, nuestros púgiles antes un poco más que en la actualidad trabajan cuesta arriba, viajan a otras latitudes para conquistar los títulos, luchando contra referee y jueces localistas, se espera siempre mucho de ellos, otorgándole el triunfo en muchos de los casos si es un nocaut efectivo, no pocas veces han sido atracados literalmente en grandes peleas, pero el empuje constante de las generaciones han logrado frutos y hoy por hoy son lo más cotizado de este glamoroso deporte.
Cada Viernes y Sábado hay boxeo, y la piel se me enchina, me lleno de orgullo por el deporte nacional estético, arrojado, espectacular, hermoso pues en pocas palabras que dan nuestros connacionales, vale la pena mentar madres, lanzar golpes al aire, brincar de gusto, y sentirse mexicano, ya que mientras las nuevas generaciones aprendemos a trabajar en equipo, por el momento nos llenaremos de orgullo con la realidad de nuestros campeones, con la entrega que dan en cada función, cuando se aprecia los ganchos al hígado como dibujados que son su sello, con el físico maltratado y lleno de sangre, pero con ese corazón que no cabe el pecho como dicen los comentaristas televisivos.
Ojalá y se apoye más al boxeo, desde el amateur que es la hora que no arranca a nuestro favor, hasta el profesional donde existen muchísimas historias trágicas, de talento desperdiciado, que fácilmente elevarían a nuestro país al primer sitio (que en honor a la verdad le pertenece) pero que la mafia del boxeo profesional se traga como una bestia.
Salud boxeadores, son ustedes gladiadores modernos, que solo son prisioneros de sus propios sueños.
jueves, 29 de julio de 2010
sábado, 10 de julio de 2010
LECCIONES UTILES DE UNAS ELECCIONES INUTILES
Analizar la política nacional es de muchas formas similar al trabajo de un parasitólogo, significa en muchos de los casos indagar entre la mierda (literalmente) para identificar las causas de tal o cual cosa, para entender los ciclos vitales que en muchos de los casos permanecen inalterados desde muchos años atrás causándole enfermedad a nuestra nación, que la exfolian, la irritan, la obstruyen, que por tanto la desnutren evitando su desarrollo y en muchos de los casos agudizando su mal a tal grado que ponen en riesgo su integridad en sí.
Los políticos son cada vez más dependientes, no solo de la clase que los nutre mórbidamente que es el pueblo, también de otros elementos parasitantes que actuando en simbiosis contribuyen para mantener a raya los elementos de autodefensa, y sin embargo la clase política progresivamente pierden fuerza ante la ambición desmedida de los parásitos por excelencia: la clase empresarial mas los dueños y miembros de los medios de comunicación.
Atrás quedaron los tiempos de la gran Tenia solitaria que vivió durante poco más de 70 años, adherida con la poderosa y sólida cabeza de su vieja dirigencia, ya sus huevecillos fueron digeridos nuevamente por la confiada patria, provocando de este modo una cisticercosis generalizada (la cual se tiñe de azul con facilidad) que la tiene convulsionada e inerme ante los grandes y poderosos gérmenes oportunistas sean propios o extraños a ella.
Y heme aquí, incursionando en la nada agradable acción de recolectar, centrifugar y analizar al microscopio esta mierda repleta de parásitos, que en su salvaje competencia ponen en serio riego al huésped que desgraciadamente les permitió la entrada. Acá presento algunas de las observaciones básicas:
Durante sus ciclos de reproducción y apareamiento que son cada tres o seis años según sea el caso, estos bichos increíblemente voraces y cada vez más descarados repiten sus métodos invasivos, pero con resultados progresivamente dañinos, como se describe a continuación.
La primera juerza política o sea el partido tricolor, la delincuencia desorganizada o sea el partido albiazul y el perderé ideológico o partido del sol ictérico que son las principales y muy corrientes políticas de nuestro país, se rigen y actúan “casi” igual: prometo y no cumplo, si te atiendo pero ven solo, pides agua te doy garrote, si no eres de aquí eres de la guerrilla, democracia si de el pueblo no, queso para el votante puras cremas para el ciudadano, etc.
(Paréntesis cultural: Quiero disculparme por no comentar a los minipartidos como el panal de la maestra, el del pájaro verde, el partido con trabajo y la convergencia del-ano,che a la mañana, por la sencilla razón que suenan a puro albur y esto es cosa seria).
Los políticos han demostrado que una de las claves de “éxito” es no tener ningún ideal, se deben ajustar a los requerimientos que exige la oligarquía local o nacional, esto es que no importa si fuiste o eres de izquierda, derecha o ambidiestro, puedes entrarle a las manualidades de la política como se pueda y con quien se pueda, esto no solo se limita a los individuos que se cambian de partido como de calzones, también lo hacen aquellos cuyas bases ideológicas son antagónicas y terminan siendo la misma caca o alianza como se le quiera llamar.
Para ser candidato(a) existen varios pero sencillos requisitos, primero: ser familiar, amigo, conocido, cómplice, tuerca o tornillo de un político consagrado; segundo: durante la campaña ser de aguante, exhibir pues una cara dura, pero a la vez lábil que te permita prometer con desparpajo, hablar sin freno, sonreír con descaro, saludar hasta el pajarito, pero y sobre todo creer y hacer creer que lo que se está hablando no son puras pendejadas. Tercero: durante la elección sacar el can que se lleva dentro para defender tu resultado que seguramente te favorece y finalmente tenerlos muy grandotes u o-varios para estarte rascando la entrepierna en la sombrita durante el periodo de gobierno correspondiente, la recompensa buuuuuuuueno un sueldo de maravilla, primas por todos lados, impunidad a tope, rozaduras con gente del México ganador, y si se portan bien pues posiblemente otro u otros periodos más.
Durante la campaña se valen de todo, al tener poco o nada que hablar de bueno, el principal medio es la descalificación que si su origen, que si su preferencia sexual, que si sus propiedades, que si sus socios, que si sus progenitores (políticos y no) etc, también se llena de basura electoral las calles, las azoteas, los edificios, pero principalmente el espacio radioeléctrico que nos pertenece a todos y explotan dos empresitas jijas de su mal dormir. La violencia pasa de ser verbal en muchos casos a ser física, llegando hasta el asesinato político y el homicidio.
Finalmente en la elección ya es costumbre que se valgan de los ciudadanos más fanatizados, de los maestros más ambiciosos y hasta de los mapaches más mañosos para obtener votos, no importa haiga sido como haiga sido se tiene que ganar, pero es acá donde entra nuevamente los mercenarios electrónicos, con sus putas encuestitas (literalmente por que se venden al mejor postor), con sus preps, con las madrugo-declaraciones, con sus anal-listas de café, todo para que la chundiza (asi nos ven y nos tratan, no es cosa mía) quede conforme. Después de los jalones de sabana, reacomodamientos, gritos y sombrerazos en lo oscurito, llega la tan esperada, aparente y breve calma.
Preguntas ciudadanas obvias pero sofocadas por la censura comunicativa.
¿Quién les dijo que quiero pertenecer a sus partidos políticos?
¿Quién (s) y cuantas son las personas que designaron a los candidatos que nos pretenden representar?
¿Hasta dónde debemos permitir que lleguen las campañas políticas?
¿Cómo puede gobernar la gente a través de su representante?
¿Por qué se permite a las consultoras que pueden especular con la información electoral?
¿Por qué los informadores se tornan en juez y parte?
¿Por qué el ife es tan corrupto y gastador?
¿Por qué los jueces del tribunal superior de la nación son tipos sin cerebro y gonadas?
Mientras estos cuestionamientos no sean resueltos, y diseñados los mecanismos para que los ciudadanos adecuados gobiernen este país, esta patria gravemente enferma no sanará, es necesario que se realice una desparasitada integral, una cirugía mayor que elimine de una vez por todas las causas de nuestra desgracia y esto no se logrará con elecciones que solo equivalen a vitaminas y paliativos que la enfermedad les tiene bien tomada la medida.
Ojalá se actúe responsablemente para combatir este mal, y quienes ya buscan la medicina adecuada, deben tomar en cuenta las recomendaciones de este humilde cacólogo, que mortificó su fino olfato y su torpe tacto observando acontecimientos tan desagradables pero espantosamente reales.
P.D. No soy ave que busca no manchar su plumaje, soy nopal que cura, espina y alimenta.
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viernes, 2 de julio de 2010
LA DECEPCION MEXICANA DE FUTBOL
No cabe duda que cuando observas o tratas a un fanático puede ser altamente divertido y ocasionalmente peligroso, los hay principalmente en la política, en la religión, en los negocios y claro no podía faltar en la diversión, para ellos de antemano mis disculpas.
Comentare en esta ocasión del futbol, por que al ser el deporte rey mundial, el que más dinero y gente mueve, además de que en estos precisos momentos estamos a punto de entrar en las semifinales del mundial Sudáfrica 2010, pues es lo de moda, eso sí espere un tiempo mínimo prudente después de la nada sorpresiva eliminación de la selección mexicana de futbol, para que, los que tuvieran que llorar, revolcarse, disculparse, escudarse, renunciar y verbos similares lo hicieran. De tal forma que con la caguama ya expulsada del cuerpo y sus vapores del entendimiento me di a la tarea de comentar al respecto.
En primer lugar opino que el futbol es un deporte de exigencia física como pocos, muy estético cuando los jugadores entregan verdaderas joyas hechas con los pies, de estrategia impresionante cuando se aprecia con la tecnología la magia de las jugadas, de pasión como lo demuestran sus seguidores con acciones que van de sublimes a otras que generalmente rayan en la locura. Difiero pues, totalmente de aquellos miopes “socialdeportivos” que dicen que el futbol son 22 locos tras una bola que se patea.
Desgraciadamente para nuestro futbol nacional, cuando no es por el jamaicón, es por el teutón, que siempre paran a la selección, siendo en el mejor de los casos cuartos de final (como ocurrió en México 86), pero, de inmediato la inmensa mayoría de los cronistas deportivos, como los mismos seguidores del balompié, llueven sin que nadie les pida las excusas… que si el arbitraje, que si el técnico, que si el clima, que si la injusticia, que si el balón, etc, todo menos que admitir que simplemente se falló a la hora del hora.
Pero bueno… en mi particular forma de apreciar las cosas digo que la maldición de la selección mexicana que no le permite ganar el tan ansiado quinto partido y mucho menos una copa del mundo, a pesar de tener jugadores nacionales excelentes, no es el malinchismo que reclaman algunos fanáticos a los escasos mexicanos que se atreven a criticar a la selección, tampoco es la mala vibra, tampoco son los tacos (de futbol claro), tampoco es la marca Adidas quien fabrica el balón, etc….. noooo por favor, no nos hagamos pen... de lejos.
Todo se origina desde mediados del siglo pasado, y con trasmisión televisada de los partidos, cuando trágicamente el futbol fue descubierto como medio poderoso de influencia en la mexicanada, mala suerte para el deporte, bueno para los hombres de negocios y gobernantes de México.
Somos muchos los que desde nuestra infancia compartimos las emociones que van desde los campeonatos de los equipos profesionales de México, pasando por la copa libertadores, la copa América, la liga de campeones, entro otros y claro principalmente la copa del mundo. Los motivos además de los inherentes al juego que ya fueron previamente comentados, es también, que la caja que idiotiza, o sea la televisión, se dio cuenta que por medio de este deporte entraría en la mente de los mexicanos con mayor sutilidad que con chespirito y con tanta fuerza como las taranovelas. Es pues sin lugar a dudas el deporte que ocupa más tiempo en trasmisiones y el cual presenta un “rating” impresionante.
Esta trasmisión de temporadas y competencia del balompié nacional se convirtió en el bálsamo del merolico que cura y alivia todo, desde crisis económicas, abusos de poder, robos a la riqueza nacional, asesinatos políticos, entreguismo al extranjero, etc… no hay reclamo que se resista, ni indignación que se le oponga. Es la fiesta, la juerga, la ida al ángel, es darse en la “madre” con la porra rival, es sacar pues con fiesta, lo que se debiera sacar con acciones especificas.
El colmo llega ahora, protagonizándolo el descaro, la pérdida absoluta del piso y la memoria, Cuando en un esfuerzo desesperado de la oligarquía mexicana asociada al gobierno, quienes ya no encuentra como enfrentar todas las desgracias económicas en que metieron a este país, sin saber cómo enfrentar la división profunda que genero el abismo de ricos y pobres, con la inseguridad imparable, y demás problemas que demuestran la ingobernabilidad actual, recurren a su panacea: el futbol. Y ahí tenemos al imbécil de Aguirre hablando al más puro estilo de político de zócalo, que ya dejemos el México de los prejuicios, que hora si va en serio, dejaremos al ya merito y llegaremos al sí se pudo, y pura verborrea de ese tamaño… estaba envalentonado el “vasco”, le dieron cuerda los señores del dinero y los medios, pero no le buscaron el precio a Uruguay y no se lo llegaron a la Argentina y antes de cumplir su mínima promesa que era el quinto partido nos mandaron nuestro atole de regreso con carácter de reprobado.
Por primera vez, me dio gusto que le metieran 3 goles a México, lo disfrute como autentico mexicano, como verdadero patriota que sabía que de no ser así, al continuar nuestro país en la competencia, se continuaría en ese trance que raya en la estupidez y que evita ver la realidad social que se vive. Gracias cuerpo arbitral, gracias Osorio, Gracias Apache, sin saberlo con cada gol que originaron le dieron un despertar más sutil a muchos mexicanos que el que produce la necesidad, la injusticia, el crimen y el desempleo.
Es pues en resumidas cuentas un acto de mal gobierno el cargar en un seleccionado de futbol la responsabilidad de mantener a los mexicanos alejados de su realidad, forzando la situación: generando expectativas grandiosas con mucha anticipación, sembrando un nacionalismo falso y nocivo, que explota al máximo la imagen de los jugadores quienes embrutecidos por el dinero, los halagos y las esperanzas, No salen al campo de juego a competir, divertirse y dar lo mejor de sí mismos, salen a dar la cara por una causa oscura y funesta que significa la desgracia de millones de connacionales.
Así pues, contrario a los más escépticos, pienso que México llegará a ser un día campeón del mundo de futbol y levantar la ansiada copa para su grande y sufrida afición, pero antes que eso tiene que levantar la cara y resolver eficientemente sus problemas socioeconómicos históricos, los demás llegará enseguida por lógica elemental.
Comentare en esta ocasión del futbol, por que al ser el deporte rey mundial, el que más dinero y gente mueve, además de que en estos precisos momentos estamos a punto de entrar en las semifinales del mundial Sudáfrica 2010, pues es lo de moda, eso sí espere un tiempo mínimo prudente después de la nada sorpresiva eliminación de la selección mexicana de futbol, para que, los que tuvieran que llorar, revolcarse, disculparse, escudarse, renunciar y verbos similares lo hicieran. De tal forma que con la caguama ya expulsada del cuerpo y sus vapores del entendimiento me di a la tarea de comentar al respecto.
En primer lugar opino que el futbol es un deporte de exigencia física como pocos, muy estético cuando los jugadores entregan verdaderas joyas hechas con los pies, de estrategia impresionante cuando se aprecia con la tecnología la magia de las jugadas, de pasión como lo demuestran sus seguidores con acciones que van de sublimes a otras que generalmente rayan en la locura. Difiero pues, totalmente de aquellos miopes “socialdeportivos” que dicen que el futbol son 22 locos tras una bola que se patea.
Desgraciadamente para nuestro futbol nacional, cuando no es por el jamaicón, es por el teutón, que siempre paran a la selección, siendo en el mejor de los casos cuartos de final (como ocurrió en México 86), pero, de inmediato la inmensa mayoría de los cronistas deportivos, como los mismos seguidores del balompié, llueven sin que nadie les pida las excusas… que si el arbitraje, que si el técnico, que si el clima, que si la injusticia, que si el balón, etc, todo menos que admitir que simplemente se falló a la hora del hora.
Pero bueno… en mi particular forma de apreciar las cosas digo que la maldición de la selección mexicana que no le permite ganar el tan ansiado quinto partido y mucho menos una copa del mundo, a pesar de tener jugadores nacionales excelentes, no es el malinchismo que reclaman algunos fanáticos a los escasos mexicanos que se atreven a criticar a la selección, tampoco es la mala vibra, tampoco son los tacos (de futbol claro), tampoco es la marca Adidas quien fabrica el balón, etc….. noooo por favor, no nos hagamos pen... de lejos.
Todo se origina desde mediados del siglo pasado, y con trasmisión televisada de los partidos, cuando trágicamente el futbol fue descubierto como medio poderoso de influencia en la mexicanada, mala suerte para el deporte, bueno para los hombres de negocios y gobernantes de México.
Somos muchos los que desde nuestra infancia compartimos las emociones que van desde los campeonatos de los equipos profesionales de México, pasando por la copa libertadores, la copa América, la liga de campeones, entro otros y claro principalmente la copa del mundo. Los motivos además de los inherentes al juego que ya fueron previamente comentados, es también, que la caja que idiotiza, o sea la televisión, se dio cuenta que por medio de este deporte entraría en la mente de los mexicanos con mayor sutilidad que con chespirito y con tanta fuerza como las taranovelas. Es pues sin lugar a dudas el deporte que ocupa más tiempo en trasmisiones y el cual presenta un “rating” impresionante.
Esta trasmisión de temporadas y competencia del balompié nacional se convirtió en el bálsamo del merolico que cura y alivia todo, desde crisis económicas, abusos de poder, robos a la riqueza nacional, asesinatos políticos, entreguismo al extranjero, etc… no hay reclamo que se resista, ni indignación que se le oponga. Es la fiesta, la juerga, la ida al ángel, es darse en la “madre” con la porra rival, es sacar pues con fiesta, lo que se debiera sacar con acciones especificas.
El colmo llega ahora, protagonizándolo el descaro, la pérdida absoluta del piso y la memoria, Cuando en un esfuerzo desesperado de la oligarquía mexicana asociada al gobierno, quienes ya no encuentra como enfrentar todas las desgracias económicas en que metieron a este país, sin saber cómo enfrentar la división profunda que genero el abismo de ricos y pobres, con la inseguridad imparable, y demás problemas que demuestran la ingobernabilidad actual, recurren a su panacea: el futbol. Y ahí tenemos al imbécil de Aguirre hablando al más puro estilo de político de zócalo, que ya dejemos el México de los prejuicios, que hora si va en serio, dejaremos al ya merito y llegaremos al sí se pudo, y pura verborrea de ese tamaño… estaba envalentonado el “vasco”, le dieron cuerda los señores del dinero y los medios, pero no le buscaron el precio a Uruguay y no se lo llegaron a la Argentina y antes de cumplir su mínima promesa que era el quinto partido nos mandaron nuestro atole de regreso con carácter de reprobado.
Por primera vez, me dio gusto que le metieran 3 goles a México, lo disfrute como autentico mexicano, como verdadero patriota que sabía que de no ser así, al continuar nuestro país en la competencia, se continuaría en ese trance que raya en la estupidez y que evita ver la realidad social que se vive. Gracias cuerpo arbitral, gracias Osorio, Gracias Apache, sin saberlo con cada gol que originaron le dieron un despertar más sutil a muchos mexicanos que el que produce la necesidad, la injusticia, el crimen y el desempleo.
Es pues en resumidas cuentas un acto de mal gobierno el cargar en un seleccionado de futbol la responsabilidad de mantener a los mexicanos alejados de su realidad, forzando la situación: generando expectativas grandiosas con mucha anticipación, sembrando un nacionalismo falso y nocivo, que explota al máximo la imagen de los jugadores quienes embrutecidos por el dinero, los halagos y las esperanzas, No salen al campo de juego a competir, divertirse y dar lo mejor de sí mismos, salen a dar la cara por una causa oscura y funesta que significa la desgracia de millones de connacionales.
Así pues, contrario a los más escépticos, pienso que México llegará a ser un día campeón del mundo de futbol y levantar la ansiada copa para su grande y sufrida afición, pero antes que eso tiene que levantar la cara y resolver eficientemente sus problemas socioeconómicos históricos, los demás llegará enseguida por lógica elemental.
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